Lágrimas para su gloria

Quiero contarte de mi Señor, que es Dios de toda consolación; hablarte del Rey que, al venir en pos nuestro y hacerse hombre, vivió las emociones que nos fueron dadas (por Él mismo, a Su imagen y semejanza), el Varón experimentado en quebrantos.

Quiero recordarme, recordarte, que en los días oscuros, difíciles y donde parece que serán eternos los pesares, tristezas, angustias y llanto, hay un Rey que un día tendrá la dulce misericordia de secar toda lágrima, en el esplendor de Su presencia. Este Dios de misericordia que inclina toda Su bondad al extender Su brazo para cumplir lo que Isaías dijo y Él afirmó con autoridad del Cielo.

“El Espíritu del Señor está sobre mí, Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; A pregonar libertad a los cautivos, Y vista a los ciegos; A poner en libertad a los oprimidos;"
-Lucas 4:18

Pero sabemos que, a pesar de ya ser hechos hijos Suyos, vivimos en este mundo caído que nos rodea y asalta, con tristezas sobre tristezas que nublan nuestro enfoque y nos tientan a estacionarnos, a permanecer, no en Cristo, sino en los dolores, afanes y problemas que se presentan.

Olvidamos la victoria en la Cruz. Olvidamos que todo lo que estaba en nuestra contra fue clavado por Cristo, en el lugar mismo de Su sacrificio, y que esta lista de decretos ha sido anulada por la magnífica resurrección del Rey Eterno, el que está vivo hoy y desde antes de la fundación del mundo.

Olvidamos que todo lo que necesitamos para la vida —esa donde hay grandes y pequeñas aflicciones, dolores profundos y reales, separaciones, rupturas y divisiones— ya nos ha sido dado al creer en Jesús. El Espíritu de Dios, Santísimo, vive en nosotros y nos lleva a recordar una de las muchas verdades de la Escritura:

“Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación, el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación, por medio de la consolación con que nosotros somos consolados por Dios.”
-2 Corintios 1:3-4

La fe que recibimos no es una estoica que anula emociones y niega sentimientos, y permanece sin derramar lágrima alguna, como si eso ofendiera al Padre, como si eso fuera falta de fe. No lo es.

Mi Señor Jesús no se asusta de nuestras lágrimas. No se asusta de nuestra perplejidad en el sufrimiento. No se echa para atrás cuando nuestro corazón se estremece ante el dolor. Él se compadeció al vernos como ovejas sin pastor, lloró al ver la muerte de su amigo.


¿Acaso Sus ojos están cerrados en nuestros momentos de necesidad? ¿Acaso Su palabra no está llena de todo lo que nuestros corazones lamentan y lloran? ¿Será indiferente? No.

El nombre de Dios es torre fuerte donde mi corazón debe ser recordado de habitar. El nombre de Dios es poderoso para cambiar lamentos en danzas. El nombre de Dios es pleno para llevar de las tinieblas del dolor al esplendor de Su luz amorosa y pacífica.
No podremos elegir las circunstancias que nos llegan, pero sí podemos escoger el camino del gozo para vivir lo que Su mano permite. Podemos, puedo elegir vivir las cosas del día triste en la fe en el Hijo de Dios. Podemos elegir la alabanza aun en lágrimas. Podemos elegir la paz de escondernos en Cristo cuando la vida nos duele mucho.
El Dios de toda consolación me ha visitado en los días del luto, en los días de incertidumbre, en los días de culpa y condenación. Me ha recordado que Él es Padre de huérfanos, defensor de viudas, el Viviente que me ve y me conoce, y que desde Isaías dijo:

“Para conceder que a los que lloran en Sión, Se les dé diadema en vez de ceniza, Aceite de alegría en vez de luto, Manto de alabanza en vez de espíritu abatido; Para que sean llamados robles de justicia, Plantío del Señor, para que Él sea glorificado.”
-Isaías 61:3

Nos habla en la oscuridad del escondite de dolor, llamándonos a seguirle: Yo Soy.
Y eso ha sido suficiente. Él es.

Sean mis lágrimas, mis penas, tocadas por Su compasiva gracia, para la gloria de Su nombre. Bendito y alabado sea por siempre.

2 Comments


YHA - March 10th, 2026 at 7:58am

¡Qué refrescante!

LMM - March 10th, 2026 at 10:40am

Amén... Es nuestro amparo y fortaleza!

nÉl es suficiente!