Reconciliados somos

"y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz. Y a vosotros también, que erais en otro tiempo extraños y enemigos en vuestra mente, haciendo malas obras, ahora os ha reconciliado en su cuerpo de carne, por medio de la muerte, para presentaros santos y sin mancha e irreprensibles delante de él;"
-Colosenses 1:20-22

Amados hermanos, maravillosa es la gracia del Señor para nuestras vidas, porque en otro tiempo fuimos extraños y enemigos para con Él, quien en su inmenso amor envió a su único Hijo a pagar con su sangre preciosa cada una de nuestras transgresiones, y nos reconcilió para ser parte de su pueblo escogido y de su linaje.
Ahora somos herederos del Reino y nos mira con misericordia, porque Jesús no escatimó dar su vida en la Cruz en el acto más sublime de amor y de perdón, para reconciliarnos con el Padre.
En esta reconciliación, nuestra vida ahora le pertenece y debe producir fruto, porque estamos bajo su cuidado, y aunque seguimos en un mundo caído y seguimos pecando, Dios nos ve santos y sin mancha alguna porque nos mira a través de los méritos de Cristo.

Es bueno no olvidar nuestra vida pasada y ver de dónde Cristo nos ha rescatado, y que ya no somos sus enemigos; ahora somos de Él para su alabanza y su gloria eterna.

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