Cuando no entiendo
El libro de Job nos confronta con unas de las preguntas más humanas y dolorosas: ¿Por qué sufre el que vive en rectitud?

Job no perdió la fe, pero sí perdió las respuestas. Perdió "todo": bienes, familia, salud.
Y algo precioso es que, en medio de sus preguntas, Dios no se va, no se sorprende ni se espanta. Job lloró, reclamó, se enojó, estaba confundido… y aun así sigue hablando con Dios, no de Dios.
Y algo precioso es que, en medio de sus preguntas, Dios no se va, no se sorprende ni se espanta. Job lloró, reclamó, se enojó, estaba confundido… y aun así sigue hablando con Dios, no de Dios.
“Yo sé que mi Redentor vive, y al final se levantará sobre el polvo.”
-Job 19:25
Los amigos de Job le ofrecieron “consuelo” en medio del sufrimiento. Sin embargo, sus comentarios eran críticos y hacían suposiciones que lo llevaron a sentirse más solo y abandonado. A pesar de los intentos por consolarlo, sus suposiciones incorrectas sobre la justicia de Dios no lograron entender la profundidad del dolor de Job.
Cuando Dios finalmente habla, no le explica el “por qué”, sino que revela el quién. Le recuerda a Job que hay un propósito, orden, sabiduría y amor que exceden la comprensión humana. Y Job no obtiene todas las respuestas, pero recupera la paz.
Cuando Dios finalmente habla, no le explica el “por qué”, sino que revela el quién. Le recuerda a Job que hay un propósito, orden, sabiduría y amor que exceden la comprensión humana. Y Job no obtiene todas las respuestas, pero recupera la paz.
El duelo de Job no es negación ni resignación rápida. Se rompió… su vida sufrió un quiebre y él responde con algo profundamente humano: se permite caer, rasga su vestidura, llora, se postra y recupera la paz. ¿Porque se fue el dolor? NO, sino porque dependía de su Señor.
Job nos enseña que el duelo no es falta de fe; es una expresión del amor que hubo.
Se llora porque fue importante.
Dios no corrige el dolor ni el llanto de nadie. El dolor no necesita un permiso espiritual, solo un tiempo de restauración para esos momentos en los que hasta respirar duele, pero entendemos que, si Dios va con nosotros, es mucho más llevadero el dolor.
Se llora porque fue importante.
Dios no corrige el dolor ni el llanto de nadie. El dolor no necesita un permiso espiritual, solo un tiempo de restauración para esos momentos en los que hasta respirar duele, pero entendemos que, si Dios va con nosotros, es mucho más llevadero el dolor.
“He aquí, aunque él me matare, en él esperaré;”
-Job 13:15a
La fe de Job es fuerte porque es persistente. No confía porque todo vaya bien; confía porque no tiene dónde más ir. Y su fe deja de ser certeza y se vuelve elección diaria. Sigue hablando con Dios aun cuando está roto y cansado.
Un día escuché esto: La fe madura no siempre canta, solo permanece.
Un día escuché esto: La fe madura no siempre canta, solo permanece.
“Clamo a ti, y no me oyes;”.
-Job 30:20
Uno de los dolores más fuertes que pasó Job fue el prolongado silencio de Dios, y ese silencio no fue abandono; muchas veces es un espacio donde nos mostramos tal como somos. En el silencio sale el enojo, la frustración, la desesperanza… y la verdad de nuestro corazón.
Dios no responde cuando Job exige una explicación de Dios, pero sí aparece cuando Job ya no se defiende.
Dios no responde cuando Job exige una explicación de Dios, pero sí aparece cuando Job ya no se defiende.
“Yo conozco que todo lo puedes, y que no hay pensamiento que se esconda de ti. ¿Quién es el que oscurece el consejo sin entendimiento? Por tanto, yo hablaba lo que no entendía;
cosas demasiado maravillosas para mí, que yo no comprendía. Oye, te ruego, y hablaré; te preguntaré, y tú me enseñarás.”
-Job 42:2–4
La restauración de Job fue material, pero mucho más allá de lo material, fue interna. Job no volvió a ser el mismo de antes; regresa con una conciencia más profunda, más humilde y una relación más verdadera con Dios. La restauración no es recuperar lo perdido, sino reconstruirse con lo que queda. Dios no borra lo doloroso de nuestra historia, pero nos da un futuro en donde, por elección, decidimos seguirlo, amarlo, obedecerlo e incluso ser más compasivos con aquellos que sufren.
Quizá Job no entendía por qué Dios permitió todo lo que sucedió, pero sí sabía que Dios lo amaba. Y aun cuando lo que venga no sea lo que esperábamos, sigamos confiando, sosteniendo nuestra fe en Él y dependiendo de Su perfecta voluntad.
Quizá Job no entendía por qué Dios permitió todo lo que sucedió, pero sí sabía que Dios lo amaba. Y aun cuando lo que venga no sea lo que esperábamos, sigamos confiando, sosteniendo nuestra fe en Él y dependiendo de Su perfecta voluntad.
“De oídas te había oído; mas ahora mis ojos te ven”.
-Job 42:5

Posted in Devocionales
Posted in Job, Sufrimiento, Rectitud, Conocerle, Clamor, Fe, Espera, Confianza
Posted in Job, Sufrimiento, Rectitud, Conocerle, Clamor, Fe, Espera, Confianza

No Comments